Leo, luego siento

Mientras leía algunos posts en redes sociales, encontré uno sobre un tema controversial (como solemos encontrar en estos días, ya saben: política o COVID). Justo después de leer la opinión de mis amigos, continué leyendo el resto de comentarios y me di cuenta que la gran mayoría eran muy groseros y parecían tener el único propósito de buscar pelea y controversia.

Más allá de analizar el tema en cuestión, esto me dejó pensando sobre ese comportamiento mío en las redes sociales. Me di cuenta que tiendo a hacer esto muy seguido, leer publicaciones polémicas y sus comentarios, lo que generalmente me deja con un mal sabor de boca y una sensación de malestar, que a veces dura todo el día. 

Por lo que me pregunté: ¿por qué hago esto? Una pregunta que llevó a reflexionar sobre la importancia de lo que leemos, el tiempo que pasamos en redes sociales y cómo tiene el poder para afectarnos o conectarnos.

Eres lo que lees

La situación actual del virus y el encierro en el que nos hemos visto envueltos, han resaltado el impacto de las malas noticias y los chismes en mi familia, especialmente en mi mamá. La información que decidimos leer y creer puede causar que nos sintamos en calma, o ansiosos, o una mezcla de emociones intermedias, por lo que es importante ser responsables de lo que consumimos.

Cuando mi mamá recibe alguna de esas cadenas fatalistas que se envían en whatsapp, comienza a cuestionar lo que hacemos, por ejemplo: si limpiamos bien lo que compramos en el supermercado. Lo que genera un ambiente pesado en casa porque todos comenzamos a cuestionar lo que hacemos y genera tensiones entre nosotros.

Me puse a reflexionar sobre el tiempo que paso en redes sociales (que de acuerdo al New York Timesha incrementado durante esta cuarentena), la información que recibo y comparto con mi familia y amigos en whatsapp. Es muy importante estar conscientes del impacto que tiene todo esto en nuestras emociones, no sólo a nivel familiar, como fue mi caso, pero en todos los niveles, niveles más grandes como en nuestra sociedad.

Es nuestra responsabilidad lo que elegimos leer y consumir en los diferentes medios, así como también lo es lo que compartimos y comentamos. Nos han dicho que la información es poder pero ¿Qué tipo de información y cuánta deberíamos consumir?, ¿por cuánto tiempo?, ¿qué rol juega cuando estamos atravesando tiempos difíciles?

“Cuando estás en línea trata de consumir sabiduría y conocimiento, no información.” 

-Pepe Villatoro, CEO de Fuckup Inc.

Esto va más allá de leer como una actividad, e incluye todo el contenido visual al que estamos expuestos o del que nos bombardean los diferentes medios, todos los días y a todo momento. Es un problema que incluso la OMS ha reconocido comoinfodemic”.

Vivimos lo que leemos

De acuerdo con el Open Education,, leer sobre experiencias es casi lo mismo que vivirlas, las mismas regiones neuronales se activan y borran las líneas del aprendizaje.

Este increíble proceso sucede cada vez que leemos una novela, un blog, una entrevista o un chisme. Tu mente conecta con lo que estás leyendo y te “ayuda” a creer que lo estás viviendo tú también.

De acuerdo al mismo artículo, las palabras habladas pueden poner a nuestro cerebro a trabajar. Cuando nos cuentan una historia no solo se activan las partes de procesamiento del lenguaje, si no que también cobran vida las partes experimentales. Esto también sucede con todas las cosas que escuchamos durante el día. El investigador Jeremy Hsu dice que “el 65% de nuestras conversaciones son chismes o historias personales” y esto ayuda a nuestros cerebros a ejercitarse.

Procuremos tener conversaciones profundas y agradables con familia y amigos, incluso un poco de chisme no hace daño. Es necesario rodearnos también de información realista y optimista, para no vernos afectados por experiencias traumáticas que no hemos vivido, ni tenemos por qué vivirlas.

Desarrollando empatía

La lectura profunda nos hace más empáticos. Disfrutamos de estas lecturas porque nos permite sentir lo que los personajes de una historia sienten, y esto hace que en la vida real también seamos más empáticos con las personas, haciéndonos más conscientes de sus vidas y creando conexiones humanas a través de las palabras.

Con esto en mente, no es una sorpresa cómo logramos conectar con personajes en los libros y con personas en la vida real que protagonizan historias impactantes y noticias.

Esto es lo que nos hace humanos, el poder de empatizar entre nosotros a través de la información y de contar historias. Siempre hemos sabido que esta herramienta es poderosa y la hemos estado desarrollando desde la época de las cavernas, cuando contábamos historias pintando bisontes en las paredes.

Después de entender todo esto, comprendí la importancia y la responsabilidad que implica elegir sabiamente lo que vemos y leemos. Si contar historias es tan poderoso en términos de empatía, ¿cómo nos afectan los comentarios de odio y su contenido?

Seamos más conscientes de cómo nos hace sentir la información que consumimos, y el poder que le damos a un libro, un artículo, un video o a la sección de comentarios en redes sociales sobre nosotros. Revisemos las rutinas que hemos creado para informarnos ¿cuáles te hacen sentir mal?

Ileana Castro

Ileana Castro

People & Admin

Following the best practices of failure by doing business with her best friend. At this moment, she is leading the People area in Fuckup Inc. helping people breaking free from their paradigms. Loves long and deep conversations, long walks, traveling, and swimming.

#Sharethefailure
es_ESES