Karina Cantú nos cuenta su historia de fracaso
.webp)
¿Y si es una retroalimentación sobre su forma de liderar?
Eso le pasó a Karina, líder en una de las compañías cerveceras más grandes del mundo y speaker en uno de nuestros eventos de Fuckup Nights para empresas.
Karina se armó de valor para abrirse y compartir aquella vez que recibió una incómoda retroalimentación justo antes de lo que parecía una oportunidad para obtener una gerencia.
Sigue leyendo para conocer su historia…
Karina Cantú es comunicóloga, con experiencia de más de 15 años desarrollando estrategias para la transformación organizacional a través de procesos, herramientas y gente. Apasionada por la creación de experiencias que conectan con las personas y fortalecen el liderazgo.
Curiosa y creativa, disfruta explorar tendencias en desarrollo, viajar y promover espacios donde el aprendizaje se convierte en motor de innovación.
Karina: El fracaso es el inicio de una transformación, el impulso hacia una nueva forma de hacer las cosas. Como dice la canción: es lo más normal tocar la lona con la cara. Así que , arriba! lo que más te pega, más te prepara.
Karina: Cuando llegué al corporativo de Heineken, estaba emocionadísima. Por fin iba a trabajar desde donde se toman las decisiones importantes. Al inicio casi nadie me conocía, así que me esforcé mucho por demostrar de lo que era capaz.
Poco a poco me gané la confianza de mis líderes, quienes me encargaron proyectos cada vez más grandes e importantes. Y eventualmente terminé liderando el Master Calendar. Básicamente yo orquestaba todo lo que el consumidor ve en el punto de venta: lanzamientos, temporalidades, campañas… todo pasaba por mí.
Tenía visibilidad, protagonismo en juntas duras con directivos, evaluaciones con “exceed expectations” y resultados impecables.
Un día mi líder me dice, "Karina, te están invitando a ser parte de un programa de liderazgo, se llama First Line Manager." Lo primero que pensé fue, "Wow, esto significa crecimiento. Me van a dar más herramientas para liderar, me van a dar un equipo más grande, voy a ser gerente."
Por fin estaban reconociendo todo mi esfuerzo. Yo sentía que ya estaba jugando en las grandes ligas.
Aunque mi jefe me aclaró que esto no garantizaba un puesto nuevo, no pude ponerle demasiada atención. Yo solo pensaba: “¿Qué gerencia me van a dar?”
Llegó el día del taller presencial. Fue un taller muy completo y yo estaba muy entusiasmada participando en todo, tomando nota, pensando cómo iba a ser mi estrategia de ahí en adelante.
Todo muy bien hasta que llegamos a un ejercicio donde luego de autoevaluarnos algunas habilidades y comportamientos, el equipo también lo hacía.
Yo, Karina Cantú, que lograba todos los objetivos en tiempo y forma, que lograba lo que me pedían, incluso más, esperaba ver en el apartado de negociación un pico en la gráfica.
Y sí, había un pico, pero invertido hacia abajo. Lo único que pensé fue “esto tiene que ser un error.”
Quise demostrarle al consultor que era un error, que yo sí era una buena negociadora porque siempre obtenía lo que quería y fue ahí donde todo cambió…
El consultor me dijo: “Tenemos que a Karina le falta empatía, no escucha, no busca cómo apoyar.”
El resultado iba más allá de si conseguía o no lo que quería. Era más bien sobre cómo lo lograba, a costa de qué y de quién.

Karina: Yo respondí que “si no les gusta que les diga lo que tienen que hacer, pues que lo hagan antes.” Pero justo ahí estaba yo ahora ante una realidad que ya no podía ignorar.
Seguí leyendo la retroalimentación de mis colegas y entonces me empezó a caer el veinte.
Ahora toda la retroalimentación que había recibido antes me hacía sentido, de alguna manera ya había recibido estas señales, pero había decidido ignorarlas.
La realidad me cayó como un balde de agua fría. Ya no me sentía poderosa, sino más bien me sentía vulnerable.
Pasé semanas atormentándome a mí misma con todo. Todo lo que hice mal, las relaciones de trabajo que dañé, mi reputación que ensucié.
Platiqué con mi líder, colegas, con mi pareja y con amigos. Luego me puse a trabajar en mí. Pensaba que si había sido seleccionada para ese programa, era porque querían darme las herramientas para crecer. Entonces, de mí dependía tomar el aprendizaje.
Karina: Ya no podía quedarme con lo amargo de esta experiencia, tenía que empezar a construir confianza con mis colegas, a mostrarme con mayor empatía y dejar ver mi lado humano.
Aprendí que a las personas no hay que tratarlas como te gustaría que te trataran, sino más bien como les gustaría ser tratados a ellos; y que se puede llegar a los resultados sin descuidar las formas.
Seguí en contacto con el facilitador del taller y después me dijo una frase que no se me olvida y trato de recordar siempre que me veo en una situación difícil:
“Astuta como serpiente, dócil como paloma.”
Fueron años de aprender a regular mejor mis emociones. Tiempo después la organización me dio la oportunidad de demostrar ese liderazgo al que estaba aspirando. Tuve proyectos más grandes y experiencias críticas donde tuve mucha presión y tenía que equilibrar la entrega de resultados sin descuidar la parte humana. Ahora con un equipo más grande y con mi nueva maternidad, me toca ponerme a prueba ante nuevos retos.
¿Soy una gran líder que ya no comete estos errores? Definitivamente no, pero decidí poner más atención en cómo inspirar en lugar de imponer, en liderar con el balance entre cabeza y corazón.
Karina: “El liderazgo es un proceso de aprendizaje continuo.”
💡 FuN: Un líder nunca termina de evolucionar. Crea espacios constantes de evaluación y capacitación, mentorías con otros líderes, post-mortems, etc. Esto genera un sentido de aprendizaje y resiliencia que contagia a otros equipos.
Karina: “Antes que números se trata de gente.”
💡 FuN: Muchas veces los buenos números son una consecuencia de una cultura sana. Toma decisiones que tampoco dejen de lado la energía y motivación de los equipos. Equilibra su carga de trabajo, define objetivos claros y promueve la transparencia.
Karina: “Es importante tener el self awareness.”
💡 FuN: El autoconocimiento no es una característica innata, se puede desarrollar. Implementa evaluaciones, coaching o sesiones de feedback. Esto puede reducir fricciones y fortalecer la confianza del equipo.
Karina: “Hay que estar atento a la retroalimentación porque las señales siempre están ahí.”
💡 FuN: La retroalimentación también puede ser silenciosa. Observa patrones, silencios, rotación de personal, apatía o actitudes particulares. Abre espacios seguros para compartir sin temor. Esto te ayudará a evitar crisis a tiempo y gestionarlas mejor.
Karina: “Fortalece todas tus relaciones.”ri💡 FuN: Invierte tiempo en tu equipo para convivir desde la autenticidad, espacios para ser vulnerables (como un evento de Fuckup Nights), actividades y momentos de conexión para conocerse mejor y promover la confianza. Esto reforzará la resiliencia de tu equipo y la confianza para operar en momentos de crisis.
Editado por
Ricardo Guerrero
Transformemos nuestra percepción del fracaso y utilicémoslo como catalizador del crecimiento.