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Fuckup Stories

Penicilina, viagra y LSD: Accidentes farmacéuticos

¿Qué tienen en común la Penicilina, el Viagra y el LSD? Conoce cómo algunos accidentes resultaron en grandes descubrimientos farmacéuticos.

By:
fuckupnights
August 6, 2020

El fracaso no siempre conduce al éxito. Es una afirmación controversial, lo sabemos; sin embargo, también sabemos que el fracaso trabaja de formas misteriosas. Formas que, a veces, traen sabiduría y aprendizajes, que con el éxito nunca podríamos obtener.

Es por eso que ahora les traemos tres fuck ups (si se les puede llamar así), que han inspirado investigaciones científicas, fueron comercializados de manera masiva como medicamentos al alcance de todos, o al menos sorprendieron a la comunidad científica con inesperados plot twists en la industria farmacéutica:

Problemas de humedad

Aunque algunas investigaciones anteriores ya sugerían la idea de bacterias luchando a muerte contra ciertos tipos de moho. Fue el Dr. Alexander Fleming, quien involuntariamente se puso manos a la obra para probar esta teoría en 1928.

El bacteriólogo en el Hospital de St. Mary de Londres, regresaba de unas plácidas vacaciones en Escocia para encontrar un inesperado problema de humedad: se estaba formando moho en las placas de Petri que había dejado en su laboratorio.

Curiosamente sucedió que una colonia de Staphylococcus aerus ((una peligrosa bacteria que causa varias enfermedades), había sido invadida por un tipo de moho llamado Penicillium notatum. Luego de un rápido vistazo en el microscopio, Fleming descubrió que el moho había prevenido que se desarrollará el patógeno. Luego de repetir el accidente, confirmó satisfactoriamente el hallazgo.

“Cuando desperté aquella mañana del 28 de septiembre, definitivamente no estaba en mis planes el revolucionar la industria de la medicina al descubrir el primer antibiótico en el mundo. Pero supongo que eso fue justo lo que hice.”

-Dr. Alexander Fleming

Como Alexander estaba a punto de retirarse y contaba además con pocos recursos para aislar el ingrediente activo, varios investigadores continuaron con los experimentos y el desarrollo del producto final que todos tenemos en nuestros botiquines: la Penicilina, la cual estuvo lista 14 años después del descubrimiento de Fleming.

Finalmente, fue en 1945 que Alexander Fleming se llevó un Premio Nobel por su hallazgo, no sin antes advertirnos en su discurso de aceptación, el riesgo potencial de generar algo llamado: resistencia bacteriana. (un fuck up que nos afecta actualmente)

Pantalones inquietos

A finales de los 90’s, una enfermera a cargo de un grupo de pacientes de prueba de Pfizer notó algo muy extraño. Algunos de ellos se encontraban recostados boca abajo y lucían avergonzados.

Al poco tiempo, la enfermera notó que los pacientes estaban teniendo erecciones…

Luego de algunas pruebas satisfactorias en animales y corroborar que no habían efectos secundarios, Pfizer decidió iniciar las pruebas en humanos del prometedor fármaco Sildenafil. Un ingrediente capaz dilatar los vasos sanguíneos del corazón al bloquear la proteína PDE-5, y una solución potencial para tratar problemas cardiovasculares.

Pero aparentemente, el Sildenafil decidió dilatar los vasos sanguíneos de otras partes del cuerpo.

Continuaron con las pruebas en voluntarios obteniendo el mismo resultado. Fue entonces cuando el Director ejecutivo del departamento de investigación de Pfizer, Ian Osterloh y su equipo, decidieron continuar y averiguar dónde los conduciría este descubrimiento. Como los problemas cardiovasculares eran apenas solucionados por este fármaco, optaron por enfocarse en un nuevo piloto para tratar la disfunción eréctil.

Los rumores sobre este nuevo medicamento se esparcieron rápidamente, resultando en cientos de cartas provenientes de personas con disfunción eréctil, comunicando su frustración, vergüenza e impacto psicológico, así como la desesperación por tener pronto un tratamiento efectivo.

Estas cartas convencieron a Pfizer de continuar con la investigación y apurar el costoso y largo proceso de obtener una licencia.

En 1998, el Viagra fue oficialmente puesto a la venta, ayudando a alrededor de 62 millones de personas en 20 años. Hasta ahora, que Pfizer perderá la patente en 2020. (erecciones accesibles para todos,¡hurra!)

Imágenes fantásticas y figuras extraordinarias

En la europa de la edad media, la gente moría a causa del Ergotismo (conocido también como El fuego de San Antonio): convulsiones, desprendimiento de extremidades, demencia y alucinaciones eran algunos de los síntomas antes de morir. El Ergot, un hongo presente en el centeno estaba causando esta terrible enfermedad.

Y aunque los estragos del Ergot fueron terribles, la gente pronto descubrió que era un remedio excelente para detener el sangrado al dar a luz y una forma de inducir el parto.

Estos curiosos efectos en este agente devastador, motivaron al Profesor Arthur Stoll para aislar el ingrediente activo, el cual creía que podía estimular el sistema circulatorio y respiratorio.

Años más tarde, Stoll fundó su propio laboratorio y añadió a Albert Hoffman a su equipo, quien continuó con la misión de Stoll. Luego de un largo y confuso proceso de depuración y tras lograr muchas substancias sintetizadas (el cual no vamos a explicar en esta ocasión porque no somos científicos), Hoffman obtuvo en su intento no.25 una substancia llamada LSD-25 (Lysergic Acid Diethylamide por sus siglas en inglés).

La substancia se encargaría de estimular el sistema circulatorio, pero sólo terminó alborotando un grupo de ratones de laboratorio, lo cual hizo que Albert dejara la investigación por 5 años. Pero lo dejó con una inquietud por el tema.

En 1943, arrastrado por la curiosidad, Hoffman le dió al LSD una veintiseisava oportunidad, y trató de volver a sintetizar la substancia. Esta vez, tuvo que detenerse a mitad del experimento, debido a una repentina y extraña sensación de mareo e inquietud, seguido de una ininterrumpida “serie de fantásticas imágenes, extraordinarias figuras con intensos y caleidoscópicos colores.”

“Yo no elegí al LSD; el LSD me encontró y me llamó.”

-Dr. Albert Hoffman

Días después, en un valiente (o estúpido) intento por registrar la experiencia, Hoffmann ingirió (a las 4:20 pm) una dosis controlada de LSD-25 y plasmó sus descubrimientos: mareos, alucinaciones y un incontrolable deseo de reír.

Luego del descubrimiento, Albert regresó a casa en bicicleta, el cual se convertiría en una fecha icónica para los entusiastas del LSD: el Bicycle Day.

Mientras corrían pruebas para tratar la depresión y la ansiedad, la fiebre por el LSD estalló en los 60’s como una divertida sustancia recreativa, y Hoffman fue testigo de la satanización y baneo de su descubrimiento como una solución médica por la ONU y los Estados Unidos.

El potencial del LSD como medicamento permanece oculto. Pero lo que es seguro, es que las risas nunca faltaron durante este descubrimiento.

Entonces… ¿Qué aprendimos de estas tres experiencias? No temas al fracaso, intenta 25 veces de ser necesario, puede que no llegues a conseguir lo que esperabas, pero un mar de posibilidades emocionantes y descubrimientos se puede mostrar ante nosotros.

Penicilina, viagra y LSD: Accidentes farmacéuticos

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