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El sistema le ha (hemos) fallado al medioambiente

Antes de caer en la desesperación, detengámonos un momento y examinemos más de cerca el catastrofismo climático

By:
Shanti Banus
El sistema le ha (hemos) fallado al medioambiente

Así que aquí estamos, contemplando el frágil estado de nuestro medio ambiente con sentimientos de ansiedad y angustia. Esto es lo que encarna el catastrofismo climático: una aprensión compartida que nos convence de que la Madre Tierra ha sufrido daños irreversibles que nos dejan indefensxs. 

Sin embargo, las narrativas centradas en el catastrofismo pueden no ser el medio más eficaz para inspirar la acción, y hay mucho más en este asunto de lo que parece. Y ya que hablamos de catastrofismo medioambiental, es crucial introducirnos en el concepto de racismo medioambiental, ya que van de la mano. Antes de sucumbir a un sentimiento de desesperación, detengámonos un momento y examinemos estos temas más de cerca.

El racismo ambiental y el desarrollo del movimiento por la justicia ambiental

En los años sesenta y setenta, cuando los pantalones de campana estaban de moda y la música disco reinaba en los clubes nocturnos, las comunidades de bajos ingresos eran convenientemente ignoradas en los procesos de toma de decisiones medioambientales. ¡Sorpresa, sorpresa! Estas poblaciones, formadas en su mayoría por personas racializadas (indígenas, afrodescendientes, asiáticas), sufrieron en carne propia la contaminación industrial, los vertederos de residuos tóxicos y muchos otros peligros medioambientales.

En las décadas de 1980 y 1990 surgió el movimiento por la justicia medioambiental como respuesta a estas injusticias, que abogaba por un trato justo y una participación significativa de todas las personas en las políticas medioambientales. Una figura notable del movimiento por la justicia medioambiental es Hazel M. Johnson, también conocida como la "Madre de la Justicia Medioambiental". Johnson documentó los problemas de salud ecológica a los que se enfrentaba su comunidad en Chicago, arrojando luz sobre la desigual distribución de las cargas medioambientales. Su trabajo ayudó a catalizar el movimiento y a concienciar sobre las repercusiones del racismo medioambiental.

Persistencia del racismo medioambiental

A pesar de los esfuerzos del movimiento por la justicia medioambiental, el racismo medioambiental continúa. Las comunidades de personas racializadas, especialmente las personas indígenas, siguen siendo las más castigadas por los peligros medioambientales, lo que provoca graves consecuencias para la salud y una reducción significativa de la calidad de vida. Las complejas relaciones entre raza, etnia, clase social, segregación, discriminación y enfermedad contribuyen a estas disparidades.

Para combatir eficazmente el racismo medioambiental, es crucial abordar los factores sistémicos que perpetúan estas desigualdades. Para ello es necesario reconocer la necesidad de enfoques interseccionales que tengan en cuenta las experiencias y los retos únicos a los que se enfrentan las distintas poblaciones.

Impacto del catastrofismo climático en nuestra salud mental y el medio ambiente

El catastrofismo climático no consiste sólo en tener una mentalidad negativa sobre el estado actual del medio ambiente. Puede afectarnos seriamente. Tiene profundas repercusiones psicológicas, como sentimientos de desesperanza, ansiedad y desesperación. Esto conduce a la inacción y a la falta de compromiso a la hora de abordar el cambio climático. Además, el catastrofismo climático socava todos los esfuerzos medioambientales realizados y desempodera a las comunidades que están defendiendo la Tierra en primera línea.

La visión pesimista del rumbo del medio ambiente está causando estragos desproporcionados en las poblaciones históricamente marginadas. Es como una táctica del miedo en máxima potencia, que golpea con más dureza a estas poblaciones y agrava las desigualdades existentes. Y no nos olvidemos de la falta de diversidad en el ámbito científico: cuando sólo se escucha a un grupo limitado de personas, se pierden perspectivas diversas que podrían arrojar luz sobre cuestiones urgentes como lo es el cambio climático.

Las comunidades de color ya se enfrentan a la dura realidad de la crisis climática, pero sus voces y experiencias suelen quedar ahogadas en el mar de pesimismo. ¿Y adivinen qué? El catastrofismo climático desvía convenientemente la culpa de la responsabilidad corporativa e institucional, dejando intacta la supremacía blanca del sistema. Ya saben que nos gusta llamar las cosas por su nombre ;)

La intersección entre el catastrofismo medioambiental y el racismo medioambiental

La intersección entre el catastrofismo medioambiental y el racismo medioambiental agrava aún más las desigualdades existentes y resta poder a las comunidades de personas racializadas. El racismo medioambiental afecta de forma desproporcionada a estas poblaciones, haciéndolas más vulnerables a los efectos del cambio climático. A su vez, el catastrofismo climático perpetúa las injusticias medioambientales desviando la atención de la opresión sistémica y desatendiendo las voces y experiencias de las poblaciones indigenas que están en pie de lucha.

Así que, la próxima vez que discutas con alguien porque no es vegano o porque se cepilla los dientes con un cepillo de bambú, piénsatelo dos veces. Muchas veces estas elecciones y sentimientos de superioridad se derivan del privilegio. Si reconocemos la interseccionalidad de estas cuestiones, podremos trabajar en pro de la acción colectiva y abordar las desigualdades sistémicas desde un punto de vista integral.

Haciendo frente al catastrofismo climático

Abordar el catastrofismo climático exige reconocer la vulnerabilidad colectiva y dar espacio a los demás. Al validar las emociones complejas y entablar conversaciones significativas, podemos fomentar la resiliencia y capacitar a la población en general para pasar a la acción. La resistencia histórica de movimientos como el de la justicia medioambiental demuestra el poder de las comunidades indígenas para crear un cambio sostenible.

La educación y el compromiso de todas las personas desempeñan un papel fundamental en la lucha contra el catastrofismo climático. Aumentando la concienciación y compartiendo conocimientos, podemos invitar a las personas a desafiar las narrativas dominantes y amplificar las voces de poblaciones históricamente oprimidas. Además, validar las emociones y experiencias de los afectados por el catastrofismo climático es crucial para generar confianza y fomentar la acción colectiva.

En resumen, como era de esperar, el sistema nos ha fallado a la hora de proteger el medio ambiente y a las comunidades históricamente violentadas. Pero no vamos a quedarnos de brazos cruzados y aceptarlo. Es hora de cuestionar el status quo, analizar los fallos de nuestro sistema y debatir estrategias de cambio. Si abordamos de frente el catastrofismo climático y el racismo medioambiental, emprendemos acciones colectivas y cedemos nuestro poder a las comunidades indígenas que están defendiendo al planeta. Así podremos crear un mundo que no solo sea sostenible desde el punto de vista medioambiental, sino también equitativo para todos.

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Editado por

Raquel Rojas

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Shanti Banus
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