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La guerra no me quebró. Empezar de nuevo sí.

Yuliia Berhe comparte su historia de fracaso.

By:
Ricardo Guerrero
La guerra no me quebró. Empezar de nuevo sí. | FUN

Choque cultural e identidad

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Yuliia huyó de Ucrania a causa de la guerra, esperando que su estancia en Alemania fuera temporal. Tras muchos años trabajando en comunicación, pensó que eso le ayudaría a integrarse en la sociedad.

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En cambio, se encontró con un choque cultural brutal que la llevó a cuestionar no solo sus capacidades profesionales, sino incluso su propia identidad.

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¿Qué sucede cuando el ego profesional que impulsó tu éxito deja de encajar de repente en el entorno que te rodea?

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Sigue leyendo para descubrir su historia.

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👤 Quién

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Yuliia Berhe es una profesional de Marketing y Comunicación, además de escritora, con más de 15 años de experiencia liderando proyectos de comunicación, contenido y estrategia en corporaciones y empresas privadas de Alemania, Ucrania, Oriente Medio y Asia Central. Paralelamente a su carrera profesional, la escritura ha sido siempre una pasión personal, llevándola a descubrir el storytelling como algo mucho más profundo que una simple herramienta de negocio.

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FuN: ¿Cuál es tu definición personal del fracaso?

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Yuliia: Es el punto en el que algo deja de funcionar como antes y te obliga a cambiar. Es incómodo, doloroso e incluso humillante, pero también es uno de los momentos más honestos que puedes experimentar.

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Te muestra dónde has dejado de crecer, dónde tus antiguas formas de actuar, hábitos y creencias ya no coinciden con tu realidad. Elimina las ilusiones y te deja frente a algo muy simple y muy real: la necesidad de adaptarse.

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FuN: ¿Cuál era tu contexto antes de esta historia?

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Yuliia: Había construido una carrera en marketing y comunicación durante muchos años, tenía dos títulos universitarios con honores y una gran confianza en mí misma. No me cuestionaba. Vivía en mi propia burbuja. Era arrogante, segura de mí misma y estaba encerrada en mi forma de pensar. Creía entender cómo funcionaban las cosas, pero en realidad estaba mucho más limitada de lo que podía ver.

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Mis expectativas no eran pequeñas. Quería seguir creciendo y desarrollando mi carrera. Estaba convencida de que era una profesional excepcional, una estrella llena de ideas y energía para llevarlas a cabo.

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Pero entonces apareció la incertidumbre por primera vez en mi vida. Primero fueron mis problemas de salud física y mental. Después, el cáncer de mi madre, la guerra en Ucrania, la metástasis de mi madre, la huida a Alemania, la integración en una nueva sociedad, y finalmente la muerte de mi madre.

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Para entonces, todo era inestable, pero yo seguía intentando aferrarme a alguna versión de mí misma.

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Trataba de reconstruir mi vida y mi carrera en Alemania sin perder mi identidad profesional. No se trataba sólo de encontrar trabajo o adaptarme a un nuevo país. Estaba intentando demostrarme que podía atravesar todo aquello y seguir siendo la misma persona.

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💣 El verdadero F*ckup

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Yuliia: Esperaba que todo lo que había construido en Ucrania (mi experiencia, mi educación y mi trayectoria) me ayudara a salir adelante. Pero por primera vez en mi vida me sentí como la persona más tonta en la habitación.

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Todo lo que sabía dejó de funcionar. Todo aquello en lo que era fuerte no parecía ser necesario en esta sociedad. Mis ideas y mi visión no resultaban interesantes; ni siquiera eran comprendidas.

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La realidad fue brutal. Lo había perdido todo. Y lo digo literalmente. En un país nuevo me sentía como una nadie, simplemente una persona con una etiqueta en la frente: refugiada.

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Lo que estaba en juego no era solo un empleo. Era mi identidad, mi dignidad y mi sentido de quién era. No estaba intentando únicamente reconstruir una carrera; estaba intentando demostrar que seguía siendo más que todo lo que me había ocurrido.

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FuN: ¿Cuándo te diste cuenta de que era un fracaso?

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Yuliia: No hubo un momento dramático y único. Fue algo silencioso, casi invisible desde fuera, pero muy evidente por dentro. Ocurrió a través de la repetición.

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Confiaba en mi inglés pensando que era suficientemente bueno, pero por primera vez en mi vida me di cuenta de que, comparado con el de mis colegas alemanes, era limitado. Y definitivamente no era suficiente para expresar mis pensamientos de la manera a la que estaba acostumbrada. Mi alemán era inexistente y ambas carencias afectaban todo: la comunicación, la confianza y mi presencia.

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Recuerdo estar sentada en reuniones, escuchando, intentando seguir la conversación y comprendiendo sólo fragmentos. Y al mismo tiempo, sabiendo exactamente lo que quería decir. Las palabras parecían equivocadas, incompletas, más débiles que mis pensamientos.

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Cuando conseguía intervenir, en lugar de obtener una reacción, las personas simplemente me miraban sin responder realmente, como si lo que acababa de decir no hubiera sido significante.

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Ese fue el choque con la realidad. Poco a poco me estaba volviendo invisible. No era algo escandaloso, pero sí imposible de ignorar.

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Fue entonces cuando entendí que aquello no era una incomodidad temporal. Era un fracaso

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FuN: ¿Qué ocurrió después?

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Yuliia: Debajo de todo aquello también apareció un momento de honestidad. Pude ver que algo necesitaba cambiar y que no podía seguir así. Era doloroso, pero era real.

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Escuché una voz interior muy clara: quizá esto no sea un fracaso; quizá sea una oportunidad para cambiar y avanzar. Quizá la Yuliia que fui ya está desactualizada y esa versión ya no me sirve. Quizá sea el momento adecuado para aceptar esta lección e incluso agradecerla.

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FuN: ¿Cómo se resolvió la situación?

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Yuliia: Dejé de repetirme que aquello era temporal y que las cosas se arreglarían solas. Tuve que admitir que no estaba continuando mi antigua vida; estaba construyendo una nueva. Y eso requería habilidades diferentes, comportamientos distintos y una mentalidad nueva.

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Empecé por cosas pequeñas. El idioma se convirtió en una prioridad. Comencé a escuchar mucho más, a observar cómo se comunicaban las personas, cómo se tomaban las decisiones y cómo funcionaban los sistemas. Dejé de intentar demostrar constantemente quién era y empecé a intentar comprender.

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Requirió paciencia y no fue un proceso claro ni estructurado. Fue largo e incómodo. Y, sinceramente, sigo en él, porque aprendemos durante toda la vida y el crecimiento nunca termina.

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Ahora estoy bien con no ser la mejor, la más inteligente o la perfecta. Me convertí en alguien nuevo: más consciente, flexible, realista y honesta conmigo misma. Más abierta y adaptable.

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💡 En conclusión

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Yuliia: "Mi experiencia y mis fortalezas no son universales. Necesito adaptarlas a un nuevo contexto."

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💡 FuN: Lo que impulsa el éxito en un entorno puede no funcionar en otro. Fomenta la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y la conciencia cultural para ayudar a los equipos a navegar el cambio de forma más efectiva.

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Yuliia: "Necesitas ir más allá de tu zona de confort y de tus miedos, incluso cuando resulte incómodo."

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💡 FuN: El crecimiento rara vez ocurre dentro de límites familiares. Crea entornos donde la experimentación, el aprendizaje y la toma de riesgos calculados sean posibles sin miedo al fracaso.

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Yuliia: "La incertidumbre puede ser un espacio poderoso para el cambio, el crecimiento e incluso la belleza."

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💡 FuN: Los periodos de incertidumbre pueden desbloquear innovación y transformación. Los líderes que abrazan la ambigüedad con apertura y claridad ayudan a sus equipos a adaptarse con mayor resiliencia y creatividad.

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Yuliia: "El colapso no te destruye; destruye tu ego y tu zona de confort para impulsarte hacia adelante."

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💡 FuN: Los contratiempos pueden desafiar nuestras suposiciones y acelerar el crecimiento. Las organizaciones que entienden el fracaso como un proceso de aprendizaje desarrollan líderes más conscientes de sí mismos, adaptables y resilientes.

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Editado por

Ricardo Guerrero

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