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Mi socio se desapareció con mis $60,000

Conzuelo Pi comparte su historia de fracaso.

By:
Ricardo Guerrero
Mi socio se desapareció con mis $60,000 | FUN

Conzuelo lo tenía todo: era gerenta en McKinsey, acababa de comprar un departamento y estaba por casarse.

Decidió que era el momento de emprender, renunció a su estabilidad e invirtió todos sus ahorros con un socio de confianza.

Días después, descubrió que la empresa estaba en quiebra y su socio desapareció. Vivió un ghosting corporativo: él la bloqueó de los correos y se llevó sus $60,000 dólares. En una semana, se quedó sin trabajo, sin empresa y sin ahorros.

Esta historia es sobre resiliencia y determinación. ¿Cómo salir de una situación donde todo parece perdido?

Sigue leyendo para descubrir su historia…

👤 Quién

Conzuelo Pi no sólo construyó empresas, también las ha sobrevivido. Es ingeniera y filósofa, ex-McKinsey, inversionista y mentora de StartUp Chile. También es creadora de WHO&Co y A Place For Us. Hoy es una de las voces más influyentes del ecosistema, LinkedIn Top influencer y directora de múltiples organizaciones.

FuN: ¿Cuál es tu definición personal de fracaso?

Conzuelo: El fracaso para mi es una condición inevitable de la experiencia humana. No existe una persona que haya vivido plenamente sin haber fracasado alguna vez.

Hemos aprendido a demonizar el fracaso y a verlo como algo malo, cuando en realidad es un hecho de la vida, no una categoría moral. Es como las emociones: no existen emociones buenas o malas, existen emociones que nos entregan información.

Con el fracaso pasa lo mismo. Nos muestra nuestros límites, nuestros sesgos, lo que necesitamos aprender y, muchas veces, el camino que debemos cambiar.

FuN: ¿Cuál era tu contexto antes de esta anécdota?

Conzuelo: A mis 7 años ya sabía perfectamente que quería ser empresaria. Recuerdo que me acerqué a mi tata, Don Ervin, quien ya había formado algunas empresas y quebrado varias. Él me lanzó una frase muy dura, pero que me dio mucha claridad:

“O eres buena madre o eres buena empresaria, porque nada grande se construye con el tiempo que te sobra.”

Fue un comentario difícil de digerir, pero esa claridad me ayudó a entender que quería seguir el camino corporativo y formar algo propio.

Estudié ingeniería, me fue bien e hice más de 10 años en el ámbito de la consultoría. Entré a McKinsey y obtuve ascensos rápidos. Siempre tuve la meta de ser gerente antes de los 30 años y lo había logrado. 

Todo parecía estar en orden, pero sabía que en algún momento llegaría el minuto de lanzarme de forma independiente. Ese año sentí que era mi momento porque me había comprado mi primer departamento y mi actual marido me había pedido matrimonio. 

Y recordando las palabras de mi tata, decidí renunciar a mi estabilidad corporativa para emprender.

💣 El verdadero f*ckup

Conzuelo: Me asocié con alguien en quien confiaba mucho porque ya veníamos trabajando juntos, nos conocíamos de la industria y teníamos proyectos en común. Él fue quien confió en mí y me propuso ser su socia. Siendo honesta, por temor, no me habría lanzado a emprender sola. 

Nunca existe un buen momento para emprender, pero la semana del estallido social en Chile (octubre de 2019) definitivamente fue la peor elección.

Cuando entré formalmente como socia y pedí los estados financieros de la empresa, descubrí que nos quedaban solo 6 meses de vida; en abril del próximo año la empresa moría.

Mi socio no solo me ocultó esto, sino que desapareció. Viví un "ghosting" empresarial: dejó de responder el teléfono y el WhatsApp, me eliminó del correo corporativo.

También se llevó mi capital de trabajo de $60,000 dólares, que representaba todos mis ahorros. 

Yo era mentora de Startup Chile y ayudaba a los emprendedores a entender dónde no cometer errores. Sin embargo, teniendo toda la información teórica, yo había fallado en cada uno de los puntos de esa lista. 

Pasé de ganar un excelente salario en septiembre a estar en octubre sin trabajo, sin empresa, sin socio y habiendo perdido mi dinero.

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FuN: ¿Cómo lidiaste con esa noticia?

Conzuelo: Tuve mucha vergüenza. Nunca antes había perdido dinero en un negocio. Siempre me había considerado una mujer exitosa profesionalmente, y por mucho tiempo sentí que esa pérdida decía algo sobre mí. Me costó contarle a mi marido que había perdido todos mis ahorros; fue una conversación muy difícil.

Con el tiempo entendí que estaba mezclando dos cosas distintas. Una cosa era mi capacidad para hacer negocios y otra muy diferente era haber entrado a un pacto societario donde era nueva, donde no tenía toda la información y donde había conductas que escapaban completamente de mi control.

Además, me di cuenta de que había elegido construir una empresa con alguien cuyos valores no eran compatibles con los míos.

Ese cambio de perspectiva fue muy liberador. Dejé de culparme por aquello que nunca estuvo bajo mi control y salí del victimismo, que me había mantenido durante meses en una zona de queja constante. Ahí recién recuperé la capacidad de hacerme una pregunta distinta: "¿Qué puedo hacer ahora?". Y desde esa pregunta comenzó realmente la reconstrucción.

FuN: Las cosas no podían empeorar, ¿cierto?

Conzuelo: En enero de 2020, mi marido me llamó para decirme que lo acababan de despedir. Acabamos de comprar el departamento y él estaba sin ingresos.

Finalmente, en marzo del 2020, llegó la pandemia. Yo trabajando en empleabilidad, en poco tiempo ya no tenía capital, ni socio, ni marca, ni clientes; apenas cubría los costos básicos.

Sin embargo, ese mismo año recibí una oferta de McKinsey para regresar con un mejor cargo. Y unos meses después, en otra empresa me ofrecieron ser directora de Recursos Humanos.

Cualquier persona racional la habría aceptado, considerando que mi marido seguía sin trabajo y mi emprendimiento generaba pérdidas. Pero a pesar de la presión económica, decidí seguir mi intuición y rechacé ambas ofertas.

Algo me decía mi intuición. Que para mi, no es un concepto místico, sino la capacidad de tomar decisiones prescindiendo de la data estructurada. 

FuN: ¿Cómo saliste de esa situación?

Conzuelo: Como estábamos encerrados en marzo de 2020 y las empresas estaban despidiendo gente, decidí armar un programa de empleabilidad desde mi consultora de Recursos Humanos para enseñar a las personas a buscar trabajo.

Pasamos de ser dos personas a siete en el equipo. Ese programa, llamado Career Advisory, hoy se digitaliza bajo el nombre de Career Hub y ha logrado emplear a más de 400 personas.

Este producto salvó la compañía, resguardó mi relación de pareja y nos dio la seguridad psicológica para seguir creciendo. Hoy buscamos que sea el primer SaaS de empleabilidad en Chile.

💡 Conclusión

Conzuelo: “Read the Room Fast.”

💡 FUN: Los líderes efectivos se adaptan al contexto. Prestar atención a la dinámica del equipo, los cambios de energía y las preocupaciones no expresadas permite tomar mejores decisiones y fortalecer las relaciones.

Conzuelo: “Pivotea con velocidad.”

💡 FUN: Establece ciclos de retroalimentación y procesos de decisión claros que permitan ajustar el rumbo antes de que pequeños problemas se conviertan en grandes crisis.

Conzuelo: “Construye un equipo que cubra tus debilidades.”

💡 FUN: Los equipos de alto desempeño se construyen con fortalezas complementarias. Rodéate de personas que aporten perspectivas y capacidades distintas para reducir puntos ciegos y mejorar la toma de decisiones.

Conzuelo: “Sigue desarrollando tu intuición y confianza.”

💡 FUN: El liderazgo requiere tanto datos como criterio. La reflexión, la experiencia y el aprendizaje continuo ayudan a fortalecer la intuición y a tomar decisiones con mayor confianza.

¡Conecta con Conzuelo!

Editado por

Ricardo Guerrero

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