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Renuncias masivas y silenciosas

Con estos fenómenos relacionados al “Quitting”, tenemos dos reacciones predominantes: hacer el mínimo requerido o renunciar.

By:
Ricardo Guerrero
September 14, 2022
Renuncias masivas y silenciosas

“Ahora resulta que Quiet Quitting es hacer exactamente para lo que me contrataron”, “Hacer tu trabajo no es ser un quitter”, “En mi trabajo te pedían ser ‘inmune al estrés’”, “No tolerar abusos ahora es ser mal trabajador”, “¿Les gustaría que su médico tomara el camino fácil?”

El Quiet Quitting o “Renuncia silenciosa” es un término que ha ganado mucha popularidad en internet y recientemente ha abierto conversaciones controversiales en prácticamente todas las redes sociales. Este término se refiere básicamente a limitarse a hacer lo que se nos pide en el trabajo, sin dar un extra, a “actuar de acuerdo a nuestro salario”.

Cuando decimos que hay muchos cuestionamientos, es porque en verdad HAY muchos cuestionamientos al respecto. ¿No es el Quiet Quitting lo que hacemos todos? ¿sólamente trabajar? ¿No es eso exigir de forma pasiva un mejor salario? ¿Por qué “quitting” si realmente no renunciamos a nuestro trabajo? ¿Por qué debo esforzarme si mi empresa no lo hace?

El término quiet quitting y sus orígenes

En 2021, la juventud recién graduada en China se encontró con un panorama complicado. Debían incorporarse a un mundo laboral post pandémico reducido, en crisis y altamente exigente.

Poco a poco comenzó a surgir en foros, páginas y redes sociales, el término “Tang Ping” (que significa algo así como “recostarse”). Una iniciativa que proponía llevar un estilo de vida más lento y alejado de las altas exigencias del mundo laboral. “No es esperar pacientemente tu muerte, sigo trabajando, pero no me sobrecargo”, cuenta un técnico de laboratorio a la agencia de noticias AFP.

El término Tang Ping creció tanto en internet, que terminó siendo eliminado y censurado en algunos buscadores de redes sociales en ese país, y llamó la atención del gobierno,quien llamó a no “involucionar” y “aislarse”.

Yéndonos un poco más atrás, su equivalente occidental: “Quiet Quitting”, surgió en 2009 cuando el economista Mark Boldger se refirió a una decreciente ambición en Venezuela. Pero no fue hasta mediados del 2022 que resurgió en Tik Tok, e inmediatamente llamó la atención de sus usuarios.

Aunque usa la palabra “Quitting” o “Renuncia”, no se trata literalmente de eso. Es sobre renunciar a la idea de dar más de lo necesario, ir más allá y hacer de tu trabajo el centro de tu vida. El uso de la palabra “renuncia” ha generado de entrada mucha controversia, pues se entiende y se relaciona con sabotaje. Por eso hay algunas opiniones de que es un término inventado por el mundo corporativo para desacreditar la exigencia laboral de salarios más justos.

Para algunas personas es una filosofía de “salario mínimo, mínimo esfuerzo”, para otros es simplemente buscar tiempo para unx mismx.

Siendo más objetivos, hacer lo que nos dice nuestro contrato o nuestra descripción de trabajo es exactamente lo que deberíamos hacer, y eso es lo que propone el Quiet Quitting. ¿Entonces dónde está la controversia? Algunas personas cuestionan dónde queda el “extra” que piden las empresas, el “compromiso” y el “ponerse la camiseta”. ¿Eso viene en una descripción de trabajo?

De esta conversación han surgido propuestas como un “Loud Quitting”. ¿Por qué habríamos de exigir silenciosamente un salario más al nivel de las exigencias? ¿Por qué inventar un término para pedir el mínimo de dignidad en el trabajo?

Y aunque la discusión sigue vigente, lo que es cierto es que este fenómeno es relevante por algo muy simple: mucha gente se siente identificada.

¿Por qué?¿por qué?¿por qué?

La pandemia de Covid-19 puso al mundo de cabeza, no solamente al sector salud. Una experiencia global tan relacionada a la muerte naturalmente nos llevó a cuestionar nuestra existencia y propósito. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Qué significa trabajar? La pandemia cambió la forma en que nos relacionamos con el mundo laboral para siempre.

No es casualidad que en esta época post-pandemia surgieran otros fenómenos como el “Big Quit” o “La gran dimisión”. Si, muchos conceptos “Quit”, prometemos que será el último término novedoso que usaremos en este blog.

“La gran renuncia” es un comportamiento que podría explicar mucho del Quiet Quitting. La gente, durante y después de la etapa más cruda de la pandemia, empezó a renunciar de forma masiva. En Estados Unidos, cuando el promedio de renuncias era de 2 millones al mes, en 2021 el número se duplicó , siendo de 4 millones. Comportamientos similares se registraron en varias economías, principalmente en Reino Unido, Europa, China y Australia.

Y aunque es un fenómeno predominante en economías prósperas, se han detectado tendencias interesantes a nivel mundial respecto a percepciones de trabajo y la posibilidad de renunciar.

Naturalmente, la principal razón por la que se renuncia a un trabajo está relacionada con el sueldo, en un 71% según un estudio efectuado por PwC en 44 países. Sin embargo, ese mismo estudio reveló que más de dos tercios de las personas que renuncian, también buscan un trabajo más satisfactorio.

Dentro de ambientes de trabajo, se encontró que el 65% de los trabajadores discuten estos temas sensibles y potencialmente divisivos con otros colegas. Pero más importante aún, estas conversaciones suceden predominantemente entre trabajadores jóvenes (69%) y minorías étnicas (73%).

Esto nos da un ángulo interesante sobre las poblaciones más involucradas en el tema y quienes lo han puesto sobre la mesa en el mundo digital. La pandemia, las nuevas modalidades de trabajo, conversaciones de salud mental, igualdad y género han alcanzado la forma en que las nuevas generaciones perciben el mundo laboral, y también la forma en que se relacionan a este.

Con estos fenómenos relacionados al “Quitting”, tenemos dos reacciones predominantes: hacer el mínimo requerido o renunciar.

Pero ¿por qué tenemos que renunciar o hacerlo “silenciosamente"? ¿El mundo corporativo está escuchando esta demanda?

Cambiando paradigmas

“Me prometieron un aumento, pero nunca se materializó. Me sentí humillada.” Georgia Gadsby de 24 años cuenta para la BBC. Luego de recibir más responsabilidades en su puesto, Georgia intentó negociar un aumento de sueldo. Ante la desidia de sus empleadores, comenzó a hacer “Quiet Quitting” y rechazar tareas fuera de su descripción de trabajo. Comenzaron a verla como una persona floja y poco comprometida. “No me importó, sentí que estaba recuperando poder en mí misma.”

Siendo el aspecto económico el que lidera la lista, existen otras razones por las que suceden renuncias en el mundo laboral:

  • Falta de compensación justa
  • Trabajo poco satisfactorio
  • “No puedo ser yo mismx”
  • “Mi equipo no se preocupa por mi bienestar”
  • “No puedo ser creativx/innovar en mi trabajo”

La solución más “obvia” pareciera ser renunciar si no estamos a gusto, pero ¿qué oportunidades de cambio hay para las empresas?, ¿por qué hay en primer lugar exigencias extras que no se remuneran?, ¿por qué no hay confianza para tener conversaciones difíciles?

Además de planes financieros y de compensaciones, la mayoría de los problemas que más causan descontento están fuertemente ligados a culturas corporativas deficientes que no proporcionan espacios de seguridad psicológica para ser transparentes, innovar y tener conversaciones difíciles. En resumen, ser espacios más humanos.

A través de los años en Fuckup Nights, hemos escuchado muchas historias de fracaso sobre esta deshumanización de espacios de trabajo y esto nos llevó a desarrollar un programa de gestión del fracaso y ambientes laborales sanos. Gracias a The Failure Program, tenemos la oportunidad de diagnosticar la percepción del ambiente de trabajo de nuestros clientes y ofrecer nuestra serie de cursos para renovar sus culturas organizacionales y fomentar la innovación y la seguridad psicológica.

Hemos encontrado que la innovación y el compromiso no sobreviven en espacios de trabajo cuando hay consecuencias desmedidas ante un fracaso, pues se fomenta el miedo y se genera descontento y fenómenos como Covering y Síndrome Del Impostor.

A partir de estos descubrimientos, ofrecemos cursos sobre miedo y gestión del fracaso, seguridad psicológica, vulnerabilidad, conversaciones difíciles y manejo de crisis para innovar. Tópicos que nutren y preparan a cualquier cultura corporativa.

Sea cual sea el fenómeno en turno dentro del mundo laboral, una cultura que fomenta la transparencia, vulnerabilidad y las conversaciones difíciles, es una cultura que está lista para sortear cualquier crisis y retener miembros en equipos resilientes y felices.

Las renuncias masivas o silenciosas son síntomas de un mundo laboral que necesita escuchar, transformarse y fomentar espacios de confianza para abrirse y compartir. Después de todo, el mundo laboral lo hacemos nosotrxs, seres humanos.

En Fuckup Inc hemos escuchado muchas historias de fracaso relacionadas con espacios de trabajo deshumanizados. Esto nos llevó a desarrollar un programa para gestionar el fracaso y crear entornos de trabajo más saludables y prósperos.

The Failure Program diagnostica las percepciones de los empleados sobre el fracaso y su cultura laboral existente a través de una encuesta. El programa también ofrece una serie de cursos y talleres para renovar las culturas organizacionales abordando temas clave como cómo tener conversaciones difíciles, crear espacios seguros y cómo convertir el fracaso en innovación.

¡Llena este formulario y trabajemos juntos para usar el fracaso a tu favor!

Editado por

Santiago Da Silva

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